Después de una emocionante clase de medios y un deseo de no llegar a casa tan pronto fuimos a jugar bowling, cuando me habían comentado que haríamos eso yo pensé que seria cerca de la U, pero cuando me dijeron en la florida un ¡¡rayos!! retumbó en mi cabeza, chocando con una de mis neuronas que aun estaba dormida.
Llegamos allá y para ser una principiante debo decir que jugué decente. Hice la primera chuza de mi vida junto con mi pasito ganador y en ese momento y en base a no sé qué, a la Chica se le ocurre una brillante idea.
- Dany apostemos
- Eee Chica vamos perdiendo Qué opinas Rodrigo?
- Qué quieren apostar?
Después 45 minutos y de qué un baile no iba a ser la apuesta...
- Un desayuno
- Ya bueno, si pierden entre las dos me hacen un desayuno si no se los hago yo pero tiene que ser con tuti, jugo de naranja, café, pastelitos, huevo frito...
- chuu, eee Chica eee, ya bueno, ya.
Perdimos la primera pero
- Dany apostemos de nuevo
- Otra vez??? Chica..
- Y qué quieren ahora?
- No sé, Rodrigo piensa tú..
- Dany piensa...
- Un almuerzo, pero uno bueno y ese mismo día
- Ya pero debe ser completo a mi me gusta con ensalada, sopa y postré y un jugo natural también (esto sólo lo dije por la apuesta anterior no porque sea una golosa compulsiva que al ver dulces le brillan los ojos)
- Bueno ok... veamos como va.
Así que ahora gracias a eso veremos a Rodrigo con delantal y sirviéndonos en
la tarde unos ricos ñoquis con salsa con champiñones y después un lindo paseo a caballo.
Después de haberme comido un "tumor" como denomino mi amiga a mi burrito gigante y ella sus pequeños completos nos vimos abandonadas en medio de la florida sin rumbo aparente y con 4 horas de diferencia para estar en el metro esperando a los invitados a la fiesta que le organicé improvisadamente el día anterior a Lucho Quintana.
Así que decidimos irnos a el depto y dejar las mochilas para ir por provisiones. Para eso llegamos al metro y nos fuimos caminando después de un hola en la puerta, mil risas y una mirada confusa de él bajamos a comprar.
Fue horroroso el supermercado lleno como buen día sábado, después de esa odisea nos quedamos en la plaza de Ñuñoa conversando hasta que nos diese la hora de ir a buscar a los chicos.
En el metro sentadas estuvimos no sé cuanto rato, y ya me estaba comenzando a tiritar el ojo viendo que no llegaba nadie y chica me dice llamalos por celu y todos decían si quizás, no sé. Se estaba transformando todo en un fiasco de proporciones apocalípticas y ya comenzaba a pensar que había sido la peor idea haberlo organizado tan repentinamente porque todos los jiles me decían ahh no me llegó el correo (no diré nada al respecto porque en ese momento no sabia si reír o llorar) menos mal que llegó Checho y ahí comenzó mi mente a ponerse en blanco.
Cuento corto fueron todos unos jiles y me dicen después pero pucha yo quería ir, son la ruina los que no fueron porque la pasamos de pelos en el medio mambo realmente no comentaré mucho de todo lo que paso porque no quedo en una muy buena situación ni muchos de los que ahí estaban, lo impresionante fue que sobró alcohol y que nunca pude conseguir la torta pero parece que no importó.
Lo único que lamenté después de todo fue que se quedaron mis lentes de sol y el medio pique que nos dimos para llegar a casa.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Mirando por la ventana con chapes y zapatos de charol
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario